12 de diciembre de 2008. Kidmandú bajaba su primera estrella una calurosa tarde de viernes, donde la ansiedad se transformó en algarabía, cuando la copa al fin se miraba, tocaba y tomaba.
El sueño de toda una generación, los mechones de la Escuela de Periodismo 2008 demostraron ser la revelación del campeonato, a paso firme propusieron un revolucionario juego ofensivo, afixiante, sin respeto a los vejetes y engreídos rivales. Aplastantes resultados encaminaron a Kidmandú Fútbol Club a la final del torneo Clausura 2008. Perforadores el rival, actual campeón del campeonato, invictos en su campaña, y representantes de la enemiga y odiada Facultad de Historia.
Una jornada inolvidable
Decenas de hinchas llegaron al complejo deportivo. Ninguna final se le podrá comparar, el último día de clases se definía en un partido, el sentido de un carrete o la tristeza de la borrachera inminente, era un desafio para jugadores e hinchas, el preocupante sudor recorría las mejillas confundiéndose con las lágrimas del exito. Un triunfo inolvidable, la mañana del 12 de diciembre de 2008 quedará en la retina de todos esos hinchas y jugadores que alentaron y representaron a Kidmandú Fútbol Club, el primer título era una realidad, los abrazos y sonrisas se unían para enmarcar la primera foto de campeón, el retrato de gladiadores y estudiantes que senteciaban un gran año, donde los lazos terminaban por unirse, y donde el alcohol se lució en la noche del festejo interminable.

Una zana costumbre
Han pasado 19 días del segundo título, ya van 365 del primer grito de campeón. Un año ha bastado para ver crecer a un grande, un equipo diferente, con la mística de los ganadores, esa que algunos desearían, la misma que otros se jactan poseer. A diferencia de ellos, Kidmandú es una realidad, un grupo sólido y visionario, con valores que alimentan la esperanza de un futuro aún mejor.
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